De nuestro regreso a Lond Daer… (III)

Ahora que el calor del fuego, y la copiosa comida nos ayuda a disfrutar de las aventuras, os seguiré contando usûlunis lo ocurrido en la ciudad sumergida de Lond Daer, en nuestro viaje a Zarak Dum, como recordareis, nos encontrábamos Adrahil el montaraz del Norte, Gulthar “acierto increíble”, Sunthas nuestro portentoso guía espiritual, además de protector Templario y yo vuestro humilde servidor, en una de las entradas de las cloacas de la ciudad que se encontraban en el edificio en el cual habíamos dado su merecido descanso a la pérfida criatura maligna.
Estas cloacas eran de un angosto paso, estrechas hasta para un enano, todos teníamos la necesidad de ir en una posición difícil para poder caminar, además no solo era difícil la movilidad, sino que adema el aire estaba viciado y había algo que nos hacía sentirnos mal al reparar, no había luz en ellos y con las antorchas mágicas, solo alcanzábamos a ver unos metros, pues unos líquenes, o más bien musgo como descubrieron Adrahil y Gulthar, producían unas sustancias de las que teníamos que preocuparnos, tras un internamiento de casi una hora en esas cloacas, el cansancio y el malestar nos hacia mella, habíamos descubierto que existían unos mecanismos de limpieza antiguos en forma de estrellas en el techo que parecían no funcionar todos, y que donde funcionaban existía menos musgo, al llegar a un punto de la cloaca, vimos que había mas musgo de lo habitual, en ese momento se desprendió del techo un esqueleto de un guerrero armado y acorazado, envuelto en esos musgos brillando con color azulado, con movimientos torpes pero de un inequívoco proceder, sufrí un temblor en tomo mi cuerpo al ver tal figura, como todos mis compañeros pero lo peor fue que al respirar la nube de musgo note como mi cuerpo tuvo que hacer un esfuerzo por no enfermar, el combate en si no fue muy duro, pues la criatura era torpe y lenta no era rival para Sunthas ni Gulthar e incluso puede que ni siquiera para Adrahil ni mi, pero este combate tuvo una importancia máxima en nuestra aventura usûlunis, porque me enseño a mí. y espero que con mi ejemplo os pueda hacer ver a ustedes, que olvidar nuestros límites puede poner en peligro a nuestros compañeros.
Os explicare que paso, para que podáis entender la gravedad de mis palabras, el combate se desarrollaba bien, el ser revivido por el musgo no era rival para Sunthas y no lo alcanzaba y este con su gran habilidad lanzaba su escudo y le ocasionaba graves daños, incluso sufriendo la poca maniobrabilidad que tenía en la cloaca, pues el superaba en mucho la altura de la misma y su espada es casi más grande que la cloaca en sí, yo que veía esto, acostumbrado a ver a Gulthar con sus magníficos aciertos, me deje llevar por la emoción y el ansia de ayudar a Sunthas, creyendo que mi buen manejo en el lanzamiento de hachas seria más que suficiente, para acertar al oponente, más ese fue mi gran error, soy bastante bueno lanzando hachas, pero las condiciones eran extremas, y compararme con un maestro como Gulthar en una situación en la que la vida de mi compañero corre peligro fue un grandísimo error, falle, y mi hacha al moverse al golpear Sunthas en lugar de acertar al oponente le dio a él, por suerte mi golpe no fue mortal, pero hice más daño que el propio enemigo, estos errores pueden costarnos mucho, debéis de ser consientes de vuestras limitaciones usûlunis, saberlo os hará mas fuertes, pues cometeréis menos imprudencias, reflexionad sobre esto, en unos momentos os seguiré contando la aventura…
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De nuestro regreso a Lond Daer… (II)

Que gusto volver a compartir fuego con todos de nuevo, retomo la aventura como os deje la última vez, en un recodo del edificio de Lond Daer con un poco de aire viciado pero lo suficiente para poder respirar, en el decidimos que lo mejor era volver a la base durante el tiempo en que sanaran mis heridas y pedir a Forak que volviera al Calamidad y avisara de que tardaríamos algo en volver, de mientras y con tranquilidad los demás, se encargarían de investigar el edificio ahora que el ser maligno había perecido, Sunthas encontró una habitación dedicada a dar rituales a los dioses, y llegamos a la conclusión que este edificio tuvo que ser importante pues ya vimos que había protecciones en la entrada y que estaba sellado, mas ahora, cuando encontramos una gran sala dedicada a culto de la luz, yo mientras sanaba, comprobé que el edificio era solido y que los derrumbes aunque comunes eran pocos y que había aguantado bien para tener cuatro mil años de antigüedad, esta ciudad, tenía tanta historia que era una pena que estuviera bajo el agua, aunque no estaba forjada por enanos, no dejaba de estar bien construida, las manos humanas que la habían levantado eran expertas, una vez que sane, volvimos al recodo y Adrahil junto con Gulthar se adelantaron para comprobar que teníamos delante, encontraron una habitación con aire y un pasillo que salía de ella, y nos dirigimos a la habitación.

En esta habitación Gulthar con su increíble vista encontró una puerta disimulada perfectamente que había pasado inadvertida a la búsqueda minuciosa de todos nosotros, incluso la cerradura que poseía estaba tan bien oculta que no la habíamos percibido.

Tras unos intentos de abrirla cosa que nos parecía más que difícil, pues no llevábamos las herramientas necesarias, tuvimos entre todos una idea, uniendo nuestros conocimientos, dimos con la clave, ¡recordad esto usûlunis, somos la unión de nuestro grupo, lo que nos hace fuerte no es lo grandes, sabios y fuertes que somos individualmente que lo somos, sino que contamos además con la fuerza y el conocimientos de nuestros hermanos, eso es lo que nos hace de verdad invencibles frente al enemigo que se encuentra solo!, os contare como solucionamos la apertura de la cerradura, tras algunos intentos, la llenamos de agua y con un hechizo la congelamos manteniendo dentro la punta de la espada de Sunthas, una vez que el agua se congelo, con mucho cuidado la movimos para que se separara y entonces el bloque hiciera de llave, con lo que salto y entramos en una habitación que jamás podamos olvidar, nunca os podre relatar la belleza real de aquello que nuestros ojos vieron, un gran mosaico de pequeños cristales que sin un detallado estudio, eran imperceptibles construían una magnifica sala espejo, era tal la magnificencia de la sala que nos quedamos unos instantes asombrados por tanta belleza, mas no solo la belleza visual era lo increíble de la sala, se sentía una tranquilidad, una calma, en ella que superaba todo lo que hasta ese momento habíamos conocido, al menos yo, descubrimos que había imbuido en ella algo fuera de nuestro conocimiento, y que estaba relacionado con la música. Adrahil conocedor de los antiguos secretos del habla canto algunas canciones y la habitación parecía acompañarlo, entonces yo que como sabéis, durante el tiempo que me dedique a las artes y no sali de aventuras obtuve algunos conocimientos en canto y música elabore unas canciones, y de pronto me sentí en éxtasis acompañado por una magia, transportado a una calma increíble, desde entonces me siento como si alguien me hubiera regalado un conocimiento sobre la música y el compas con el que os espero daros alegrías en estas noches de invierno, dejamos con alegría esa sala tal y como la encontramos, con el anhelo de volver a ella algún dia, y nos dispusimos a seguir el pasadizo que había al final de la habitación.

Entramos en él y tras unos minutos de difícil avance nos encontramos que descendia a lo que Adrahil nos confirmo como las cloacas de la ciudad.

Cloacas llenas de peligros, no solo los que estaban allí esperándonos sino algunos internos, como ya os contare, aquellos que vienen con nosotros, y que pueden provocar tantos males como los propios enemigos, algunos ya habréis escuchado los relatos de Sunthas y algo sabréis mañana por la noche os contare mas y sabréis porque uno debe de conocer sus límites, y que males conlleva no tenerlos claros, descansad bien usûlunis, el día será largo y la noche promete emociones fuertes…

De nuestro regreso a Lond Daer…(I)

Este relato indudablemente es uno de los mas aterradores que os he contado, como contaros lo que os tengo que narrar, para todos fue algo dramático y terrorífico, pero para mí, aun mas pues todo paso ¡bajo el agua!, si habéis escuchado bien, tuvimos que sumergirnos, gracias a las habilidades de Sunthas logramos pasar no sin dificultad por un angosto pasaje, por el cual ya en tiempos lejanos, hace unos ocho años, salimos huyendo, si huyendo de una criatura endiablada Gulthar, Sunthas y yo, salimos mal parados, no solo en por las heridas sino en el orgullo, pero como comprobareis, el tiempo es un arma que sirve para preparar la vuelta a rendir cuentas, y los usûlunis somos gente de palabra y honor que no olvidamos, que luchamos y nos superamos, los que nos hace retroceder a la larga nos endurece y nos hace más fuerte, siendo eso solo una forma de hacernos crecer.

Bien como os iba contando, nos lanzamos al agua, siguiendo a Sunthas que nos guiaba a la cuidad que otrora estaba en la desembocadura del rio, y estos momentos está bajo el mar, no os podéis imaginar, cuan agobiante es la sensación de ahogo mientras vuestros pulmones tragan agua y cambian mágicamente de respirar aire a compartir la respiración con los peces, fue mi primera vez y doy gracias a Aüle por no volverme loco, pues la sensación fue aterradora aunque la esperaba por las explicaciones de nuestro amigo.

Tuvimos que despojarnos de las armaduras y pasar de uno en uno por la grieta hacia el pasaje, y una vez dentro con gran dificultad volver a ponérnoslas, la falta de luz era una de las mayores preocupaciones junto con la certeza de que nos rondaba un gran peligro.

Lo prioritario era la búsqueda de aire pues sin el pereceríamos, estábamos seguros que debía de haber lugares en los que el aire no habría escapado, y rápidamente encontramos una gran habitación donde montamos una base. Tras un breve descanso y una explicación tanto a Forak como a nuestro incansable Adrahil, de lo que recordábamos de este sector de la ciudad, y de este edificio, nos pusimos a investigar con mucho cuidado pues el hecho es que el agua había hecho su trabajo y tenia anegado parte del mismo. El tiempo estaba presente como nunca, pues nuestros pulmones parecían estallar a cada segundo, me sentía lento nuestros movimientos eran pesados, levantábamos en el agua al movernos una nube de fango que hacia aun más difícil la visibilidad ya difícil os lo aseguro, solo podíamos ver a lo sumo 2 o tres metros con ayuda de las antorchas hechas por mí, y casi no percibíamos lo que teníamos delante, tras 2 minutos encontramos un rastro, de plantas en descomposición que nos indico que la criatura podía seguir en el edificio todavía, tras llegar al lugar donde nos ataco hace años Gulthar y Sunthas sintieron y presagiaron un gran peligro aunque en la habitación no encontramos nada, nuestro aguante estaba al límite y nos vimos obligados a volver a la base a respirar ese aire viciado pero que al menos nos daba vida. Forak monto guardia, pues le resultaba imposible seguirnos a partir de aquel punto, los demás seguimos avanzando.

Debido a que el único que veía algo era yo me dispuse en primera línea y al pasar por un angosto pasaje creado por un derrumbe parcial, y aunque estábamos muy alerta, sufrí una emboscada, os contare que paso, fue repentino, la fuerza fue sobrehumana, sentí como unas garras se enganchaban en mi armadura a la altura del pecho y conseguían trapazar en algunos puntos de unión, a la vez que tiraban de mi hacia abajo, no pude ejercer ninguna fuerza en contra y fui arrastrado hacia abajo a un pozo sin luz, intentando no soltar el poco aire que llevaba en mis pulmones, aferrándome a mi mazo intentando golpear a aquello que me arrastraba a una muerte segura, pues si no me despedazaba, me ahogaría en breve.

Intente Golpearlo mientras notaba que me desangraba pero en el agua mis golpes parecían no preocupar a la criatura, la verdad es que en aquel momento me parecía pronta mi muerte, pero recordad siempre usûlunis que no estáis solos y que el gran valor que tenemos es que nosotros nunca dejamos a los nuestros caer solos, en ese momento cuando parecía mi muerte prácticamente segura la criatura me soltó, pues Sunthas la atacaba aplastándola, hiriéndola con su potente escudo, la criatura me ignoro completamente, más en ese momento solté mi mazo y la aprese, aunque la verdad no fue muy eficaz pues su piel era muy resbaladiza, y en el agua era casi imposible estrangularla, pero al menos debía de intentarlo para que mi molestia ayudara a Sunthas, tras un arduo combate que pareció eterno, nuestros compañeros Adrahil y Gulthar consiguieron pasar no sin dificultades el angosto derrumbe y se unieron a nosotros en el momento en que Sunthas terminaba con la vida de tan peligrosa criatura, ayudando a este a sacarme del foso, con las pocas fuerzas que me quedaban les indique que avanzaran pues no había tiempo para retroceder, mi esperanza era que hubiera aire adelante, recordaba las plantas que la criatura tenía en su guarida, debían de provenir de algún sitio en esa dirección, rece a Aüle, y di las gracias a mis compañeros cuando al cabo de breves instantes nos encontramos en un recodo con algo de aire, donde Gulthar y Adrahil, con sus artes sanadoras cuidaron mis heridas, que eran muchas.

En este tiempo, recuperaron mi mazo y algunas cosas que la criatura tenía en el foso, y decidimos seguir investigando el lugar, pues no queríamos irnos sin dejar de encontrar lo que sabíamos que estaba en esa ciudad… Ahora marchemos a dormir mañana os contare mas.