Rivendel, un nuevo comienzo.

Desde que salimos de Usulun, nuestro hogar, hemos sufrido las penurias del camino, el dolor del combate y la aflicion del que sufre. Pocos momentos de paz y tranquilidad hemos tenido, estos se resumen a unas pocas horas al dia delante de la hoguera, donde ni su calidez podia arrancarnos el frio de la noche. Algunas veces Din nos deleitaba con su voz, contandonos historias de su pueblo, de antiguos heroes, de victorias sobre enemigos terribles…otras Forak nos contaba historias de los suburbios de Dol Amroth, y nos arrancaba unas sonrisas debiles. Aun escasos momentos, nos sabian como el agua fresca o el pan recien hecho, pues nos recordaba el porque estabamos donde estabamos y que habiamos dejado atras. Hicimos un juramento y le daremos cumplimiento.
Gracias al destino o a fuerzas que desconocemos, encontramos aliados donde solo habia enemigos e hicimos amistades .
Despues de Creb Durga, donde una vez mas la resolucion de unos pocos pudieron con la ambicion de muchos, nos encaminamos a un destino donde pocos hombres han estado y donde aun menos son invitados. Un lugar alejado de las miradas de los espias del señor oscuro, donde nuestros enemigos temen seguirnos y donde gracias a los montaraces y en especial a Adrahil, encontramos el descanso y la paz que tanto añorabamos.
Nuestros aliados nos guiaron por senderos que solo se les mostraban a ellos, encontraban signos donde solo ellos podian ver y hablaban con guardianes que solo a ellos les permitian el paso.
Asi fue como una vez mas los usulunis, acompañados por Glorfindel de la casa de la flor dorada, pisaron la bendecida casa del señor Elrond, Boveda de Estrellas. No encontraria palabras para decribir lo que sentimos al pisar aquella tierra, ni que vieron nuestros cansados ojos al ver la casa de Elrond…. o como nos sentimos cuando nuestra alma vago sin miedo, por primera vez en mucho tiempo, por los verdes caminos de Rivendel.
Fuimos acogidos como amigos, pues nuestras acciones una vez mas viajaban raudas con el viento, y fue Mithrandir quien hablo con palabras amables y bondadosas de las intenciones de los hombres de Usulun.
Aquel que fue elegido para ser el portador de Vilya acogio a los usulunis con afecto y amistad, les ofrecio su casa, restauro sus heridas y les dio descanso y paz.
Una vez recuperados de penas y heridas, tuvieron una pequeña reunion pero de grandes participantes, pues no solo se encontraban Erestor, consejero de Elrond o Ascarnil, el mas habilidoso de entre ellos como explorador, sino tambien el mismisimo Elrond, Glorfindel y Tharkún. Todos ellos hablaron sobre nuestra mision, y creo que por fin Dolin de la casa Thulin puedo ver luz al final de tan largo camino. Se tomaron decisiones, se discutio sobre otras y se concretaron obejtivos, pues todos estaban de acuerdo que aunque formidables guerreros los usulunis, no eran rival para aquel que se hacia llamar señor de Zarak Dum.
Asi que Elrond nos ofrecio ayuda y fuimos bendecidos con su generosidad una vez mas, dandonos esperanza donde solo veiamos fracaso. Asi pues durante tres largos años los usulunis entrenaron, estudiaron y practicaron en Rivendel.
Glorfindel, de la casa de la flor dorada fue su maestro de armas, pocos hombres han tenido ese honor y los que lo tuvieron, son nombrados aun ahora por sus hazañas y su valentia.
Ascarnil, aquel que ve el rastro incluso sobre el agua, instruyo al que fue llamado Sangresucia, un honor que ninguno de su raza ha obtenido antes.
Aroen, la que fue discipula del mismisimo Tulkas, les enseño los secretos del cuerpo, llevando a limites insospechados la fortaleza de los usulunis.
El mismisimo Elrond fue maestro de algunos, pues pocas criaturas hay en la tierra que compartan tal don. Su paciencia y cariño tuvo recompensa, pues hoy los usulunis no son los mismos que salieron de Usulun. Aunque con el mismo objetivo, la amistad y las enseñanzas de los primeros nacidos han hecho de ellos hombres nuevos, con una mayor determinacion y una fe aun mas ferrea.
Despues de esos largos e intensos años, los usulunis se enfrentan a su juramento con fuerzas renovadas y desean ver con un fervor como pocos han visto , a Dolin señor de Zarak Dun volver y reclamar lo que por derecho pertenece a su raza.
Aun quedan sorpresas antes de partir de Rivendel, pues mucho han ofrecido los primeros nacidos y solo recibieron al principio peticiones, quejas y lamentos. Pobre es la naturaleza del hombre, que se ve a si mismo como un triste y vago reflejo de lo que fueron sus primeros padres. Triste es su destino y doloroso su don, de vida fragil y efimera, deben aprovechar sus dias si desean dejar huella en la tierra que pisan, si desean ser recordados delante de los fuegos de sus descendientes o cantados en las cortes de los reyes. No solo el tiempo y el destino de aquellos que salieron de Usulun decidira tal cosa, pues se podra decir que fueron ingenuos, que tomaron caminos erroneos y que pocas veces acertaron, pero ninguno dira cuando pronuncie sus nombres que no fueron valientes. Si avanzan, avanzan todos, si caen…. mueren todos.
La naturaleza del hombre es caprichosa , como la de un niño, que solo pide y pide mas cuando se le da. Es de hombre de honor el agradecer a su maestro las enseñanzas, el respetarlo y honrarlo, pues al ser discipulo suyo, sus acciones son tambien las de su maestro y sus virtudes sus aciertos.
Y yo, Sunthas que entre en Rivendel como Escudo Quebrado salgo ahora como Sunthas Aratar de Varda, agradecere hasta el fin de mis dias cada palabra que escuche en Rivendel.

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Capitan de la Casa de Elrond y el Escudo Quebrado

Glorfindel,  Capitán de la casa de Elrond, sabio entre los suyos. Glorfindel el allegado a Varda…hermoso entre los elfos, el de los cabellos dorados. Afortunada raza la vuestra, que visteis la tierra lejana y habéis andado, horadado y modelado esta tierra a voluntad. Por ello también enemigos del Señor Oscuro desde el comienzo de las eras.  La sabiduría adquirida durante milenios, la habilidad en la forja…. Os ha hecho merecedores de leyendas y a la vez de un triste sino… habéis perdido casi toda consciencia del mundo exterior, como arboles de raíces profundas ante una tormenta, inmutables… sois una raza poderosa pero es en vuestra inmortalidad donde sois débiles… solo unos pocos, cercanos a la raza de los hombres  nos prestan ayuda directa en esta era, muchos han partido ya. Lamento estas palabras tan duras, pero en este lugar de paz mi corazón debe hablar. Mi señor Glorfindel, el de los cabellos dorados, necesitamos vuestra ayuda.

Los hombres somos una raza débil, donde la semilla del mal encuentra con demasiada facilidad tierra fértil, nuestra vida es efímera así que muchos buscan acabar sus días con comodidad y poder. Pero hay otros mi señor, de espíritu valeroso y brazo fuerte. Os sorprendería a que temprana edad luchan día a día por esta tierra. En Usulun los veo a diario, elaborando el pan a diario, sacando el ganado a los pastos, encendiendo sus pequeños hogares.  No sé si entendéis mis palabras, pero es por todos ellos por lo que estamos aquí, tan alejado de nuestros hogares, dejando la defensa de sus casas en sus manos, aquellas que nunca portaron acero.

Nuestra sabiduría en vuestras artes es ínfima, nuestra habilidad apenas hace sombra a vuestras maravillas. Pero ponemos nuestro corazón a diario en lo que hacemos, nos entregamos…. Vuestros herrero son legendarios, así lo demuestran vuestra armas y vuestra habilidad para forjarlas. Permitidme que os hable de un amigo, es herrero en Dol Amroth, un gran artesano entre los hombres, muy alejado de la habilidad de los vuestros, pero él me hizo mi primera espada, la cual no pude pagársela hasta mucho después, con ella el enemigo empezó a conocer a los usulunis, fue el también el que forjo el Yunque de Usulun, el martillo del maestro Din, que combatiendo contra Ravambor y  partió en pedazos la maldita hacha roja, acero contra acero. No es la espada, hacha o lanza lo que hace un enemigo temible, sino el brazo de la blande… y os digo mi señor que nuestro brazo es fuerte, recio e inquebrantable.

Muy posiblemente moriremos en nuestra próxima contienda, pero os digo que haremos cumplir nuestro juramento y que el enemigo oirá por última vez nuestros nombres y nos maldecirá, porque fuimos el azote de la oscuridad el tiempo que se nos dio en esta era. Dicen que la era de los primeros nacidos acaba….y pocas esperanzas en la de los hombres depositan… yo os digo que confiéis en nosotros, que nos enseñéis y os prometo que el enemigo nos maldecirá aun mas y seremos un orgullo para vosotros, amigos de los hombres.

Mi señor Glorfindel, enseñarnos…. Permitid a los usulunis en su última carga, una esperanza de victoria.

El Heraldo y la Espina

SUNTHAS ESPINO NEGRO, ESCUDO QUEBRADO:

“Mi señor Elrond, Hijo de Eärendil y Elwyng, heraldo de Ereinion Gil-Galad . Vuestro hermano Elros fue el primero de Numenor y señor de Las Tres Casas de los Hombres. Encarasteis varias veces al mismísimo señor oscuro, poderoso guerrero y gran sabio. Quizás de entre todos los primeros nacidos solo vos podáis entenderme, por vuestra condición de semielfo y de protector de los vuestros. No pocos lazos nos unen, el más fuerte y visible es nuestra señora, aquella que ilumina todos los cielos, la más bella de los Valar.

Desde hace un tiempo las dudas e incertidumbre me asolan antes del combate, no por miedo o temor, pues hace ya mucho que se de ellos y aprendí a temprana edad a convivir con ambos, pero…. (Miro mis manos, grandes y fuertes – puño martillo-), lo que yo creía q era no lo soy, me consideraba maestro de escudos, quizás x mi vanidad uno de los mejores, pero un enorme martillo me partió como briza de otoño….Aquello a lo q dedique mi vida, con esfuerzo, sudor y sangre no me sirvió para nada. Pero no me entendáis mal, podría estar con una simple túnica y plantar cara al enemigo, mi fe es el arma más poderosa q poseo y mi armadura las resistente. Mis días de gloria pasaron, mi único objetivo en esta vida es proteger a los míos, dadles aunque sea una mínima esperanza cuando solo hay oscuridad, un pequeño aliento cuando flaqueen las fuerzas, y una determinación férrea cuando existan dudas.

Muchas veces el enemigo ha sentido en sus carnes una ínfima porción del poder de la Dama de las Estrellas, y nunca me ha abandonado aun en mis momentos de flaqueza, a ella le debo todo lo q soy.

Se q me entendéis, no quiero ser la hoja q baila entre el enemigo o la flecha q nunca falla, quiero ser el escudo del amigo, el cobijo del q teme, la fe q calienta el corazón. Quiero ser el último adversario y dar esperanza, quiero ser el último baluarte. Y con mucho placer entregaría mi vida en ello.

Elrond de Rivendel, me enseñareis a serlo? O mi destino detrás de este lugar de paz, una vez q el enemigo me habrá la carne y parta mis huesos es ver como mis amigos y hermanos, como mi pueblo es masacrado???

Mi vida es efímera y poco tiempo tengo en esta tierra para proteger a mi pueblo….me ayudareis?….

Ayudareis a Sunthas Escudo Quebrado , ultimo templario de Varda , a ser Sunthas el Escudo del Alba? ”

 

ELROND, SEÑOR DE RIVENDEL Y PORTADOR DE VILYA :  ”

Veo que conocéis bien mi historia pero apenas conozco la vuestra más que a través de los cuentos que algunos montaraces cuentan de noche ante una hoguera. El buen Gandalf me contó como fuisteis capaces de entrar en la misma Colina de la Hechicería para lanzar al abismo insondable un arma del enemigo y de como plantasteis cara a sus huestes hasta en las mismas Montañas de la Ceniza. Veo que lleváis la Cruz de Mordor, un honor que muy pocos hombres han portado a lo largo de la historia del reino.

 

Conozco vuestro sufrimiento pues es el mio también, la necesidad de proteger a los vuestros más allá del deber, de saberos en su último valedor y defensor ante los males y las nubes impías que escupe la tierra de Mordor. Pero sabed que habitan en esta tierra males que ni aún los más sabios saben describir y que, en algún momento, la vida del hombre llega a su fin a manos de la espada y el hacha o por que llega la Muerte, ¡no corráis a encontraros con ella pues duele más que mil aguijones! Muchos son las dificultades que tendréis que enfrentar pues veo una sombra en vuestro camino que os acompañará hasta el día de vuestra muerte pero haced valer el espíritu del Hombre, capaz de las viles acciones y de las más encomiables hazañas.

 

Decidid el camino rápido o el sendero escarpado, el camino rápido lleva al fin de los días postrado por la enfermedad y envilecida el alma pero el sendero escarpado, sólo ollado por los más puros, es el que deja al final de la vida del Hombre preparado para lo que sea que Ilúvatar tiene destinado a sus hijos mortales. Es un sendero extenuante lleno de lágrimas y sangre de las que sólo los Hombres pueden derramar, se acercan días aciagos donde el Espíritu del Hombre vencerá o se verá arrastrado al fango de la Tierra Oscura. Los Días de los Primeros Nacidos se han extinguido ya y ya sólo nos queda menguar y desaparecer como hojas en el viento, como rumores y cuentos, aunque tal vez nos quede algún papel que cumplir en esta Tierra Oscura, no puedo verlo.

 

Os ayudaré hasta donde llegue mi poder, no más allá del Bruinen, y hasta donde llegue mi saber pero tal vez os enfrentéis a un peligro que exceda en mucha el poder de los hombres de hoy. Tomad de mi casa lo que necesitéis, descansad, aprended y leed, sois libre para ir y venir a vuestro antojo, tan sólo sabed que cada miembro que se hospeda en mi casa es libre de decidir de prestaros ayuda o no y que la mayoría de ellos se cansaron del mundo de la guerra y los hombres hace ya muchas vidas mortales.

 

Si alguien puede ayudaros a fortalecer vuestro brazo es Glorfindel, el jefe de mi casa, el mejor y el último de los grandes guerreros de antaño que vieron la luz de los Árboles. Tal vez él pueda daros esperanza de vencer ante un enemigo tan feroz…”

 

El Escudo Quebrado.

 

El terrible golpe…aun lo noto, aun veo como los enormes brazos alzan el martillo en su mortal arco y descarga sobre mi escudo el golpe. Aun siento como mi brazo cede, aun siento como mi cuello se quiebra. Una y otra vez, una y otra vez,….veo descender el terrible martillo…a veces por instinto intento levantar mi brazo, como si aun portara el escudo, pero mi brazo se ha vuelto debil y mi escudo esta quebrado. Rememoro ese momento una y otra vez…..una y otra vez…. a cada momento… No pense que una criatura pudiese acestar un golpe tan poderoso…si en este punto de nuestro camino nos enfrentamos a este anemigo…que nos deparara futuras batallas? que hare para proteger a mis compañeros si les he fallado en esta? como tendre el valor de levantar de nuevo mi escudo para protegerles?….siento como el dolor desgarra mi alma…pero este dolor no lo sanara el descanso.

Como debo sentirme si para lo que me he estado preparando durante toda mi vida, para lo que naci,  he fallado ? como debo sentirme si pensando que fui otorgado  con el don de Varda con un proposito, he fallado en tal cometido? que fui bendecido con un don que es inexistente…siempre pense que el destino de un hombre es forjado por sus acciones… y si  el destino que crei para  mi no es tal, quefue  una fantasia de Sunthas Templario de Varda? que no fui dotado de ningun don, acaso soy merecedor del titulo de maestro de escudos? ….BAH! …ese es un titulo que no volvere a usar y en ningun momento ni fui merecido de tal. El nombre que el maestro Dîn le dio a su martillo de mithril, Yunque, deberia ponermelo a mi, pues asi me senti, como un trozo de metal golpeado por el habil herrero, moldeado  a su voluntad.

No aceptamos la mision de Dolin con la esperanza de la recompensa, sino por ver de nuevo el fuego de una forja en su hogar, por devolverle lo que fue arrebatado, si he fallado tan lejos de nuestro destino…Miro mis manos, antes se alzaban orgullosas y fuertes, ahora las veo debiles y viejas…impotentes…

Lo soporto, soporto el dolor de mi brazo, los pinchazos en mi cuello…se que el combate acabo, los misteriosos refuerzos resultaron ser amigos de Adrahil, primeros nacidos aliados de los montaraces. Palabras sueltas entendi en el bello idioma cuando hablaron con Adrahil, mientras Fangril se arrodillaba junto a mi, nuestro joven clerigo. Fue gracias a ellos dos que les debo mi vida. No fue Sunthas Templario de Varda quien les defendio, fue Sunthas el Escudo Quebrado quien fue derrotado de un solo golpe, otras veces he caido pero nunca de formas tan aplastante….es este dolor de impotencia por no poder defender a mis amigos es lo que no soporto, el golpe del semigigante no solo rompio mi cuello, quebro mi escudo…quebro mi alma.

Este traqueteo me impide conciliar el sueño que tanto anhelo, me mantiene en el fino velo de la inconsciencia, donde el tiempo desaparece por compelto y durante unos breves isntantes me hacen recordar lo que fui y lo que deje se ser, y lo que soy… Nunca desee gloria, ni honor, ni riquezas…desde que naci, quizas por causa de mi ceguera, mi unico objetivo en esta vida es la de proteger a los desvalidos, a los debiles, a los dolientes, que mi escudo fuese su refugio, su proteccion, su esperanza… he fallado y mi escudo esta quebrado. Como podre protegerlos? a mi pueblo…a mi familia..’.. que soy ahora sino un simple hombre el cual ha sido despojado de un golpe de toda esperanza…nunca me pense invencible, de hecho use toda mi habilidad con el escudo para intentar detener a la criatura…pero no basto…toda mi vida pensando en un objetivo y ese objetivo se esfumo en un instante.

No fui bendecido por el don que yo creia, si mi destino no es el de proteger…cual es mi camino? …. he caido en un oscuro pozo, mi alma llora…golpe tras golpe…solo la tenue luz de Varda me ilumina… quizas le he fallado? quizas no fui el elegido que pensaba?….

Este combate me arrebato algo mas que el escudo de mi brazo, me arrebato mi fin, mi destino, mis esperanzas …. No sere mas Sunthas Templario de Varda, sino Sunthas el Escudo Quebrado.

Mientras oigo las palabras de mis compañeros a traves del ritmico traqueteo de la improvisada pariuela, cierro los ojos…un pequeño brillo asoma…pero desaparece casi al instante. Mi cuerpo se relaja…ya no esta tenso, sin el peso de la armadura, sin el peso del escudo…quien soy?…solo soy eso…un escudo quebrado.

….oigo las palabras de mis amigos, de Grajo…pero son distantes… apenas audibles….me miro por ultima vez mis manos preguntandome …. cual es mi camino?…..

Pesares y angustias ….

Sunthas al Galope

Noches frias y oscuras, donde aun con el calor de una hoguera es dificil entrar en calor. Las ropas , caladas de todo el dia , apenas se secan, la armadura y la cota de mallas pesan aun mas, el frio las hace mas pesadas… Todos esperamos el momento del descanso, en el que cada uno casi mecanicamente se dedica ha realizar sus cometidos.

Es dificil encontrar las estrellas en estas noches, las nubes cargadas de agua helada nos cierran la unica vision que quizas me tranquilice en estos dias.

Ni el poco calor, ni la comida caliente ni las historias verdes que nos cuenta Forak cuando el brandy le suelta un poco la lengua nos hacen mas amena estas noches. Desde que murio Idris, parece que un pequeño abismo se ha abierto entre alguno de nosotros. Cada uno debe cargar con sus acciones, os aseguro que la muerte de Idris es bien liviana para mi.

Reanudamos nuestro camino hacia el norte, a Zarak Dum. En el camino, algunos granjeros nos buscaban, los motivos porque lo hacian, quien los mando y sus intenciones quedaran para otro dia, si es que llega, pues algo ocurrio que provoco un giro drastico en nuestra mision. Y la angustia gano la batalla a Sunthas.

El medallon de Dîn, el cual hace un liviano pero fuerte vinculo entre mi esposa Grajo , mi hijo Calabdur y yo. Es es las noches mas oscuras, en los momentos mas duros y de mas sufrimiento donde busco el tenue calor del medallon, dandome fuerzas donde no las tengo y sabiendo que mi familia, aunque lejos, se encuentra bien.

Pero el pecho ardio, incluso lo senti a traves de la pesada tunica, me hizo determe de inmediato, mis compañeros avanzaron unos pasos y se detuvieron. Me desabroche la camisola y toque el medallon, ardia como ascuas incandescentes… y un dolor mas alla del que me producia el calor del medallon penetro en mi ser. Mis mas profundos temores se hicieron realidad en segundos, la pena el dolor…. solo pude articular dos palabras se sentaron como un mazazo en mis compañeros: “Atacan Usûlun”…

Sin ver la reaccion de mis compañeros, aunque sabiendola de ante mano, di la vuelta a mi montura y galope….espolee tanto al caballo que dudo que aguantaria un dia mas al mismo ritmo. Detras sentia a mis compañeros, cabalgando veloces, pues Dîn tambien sintio mis temores, el tambien poseia un medallon parecido al mio.

Gracias a que despues de la mansion de los Graben, pude encontrar monturas de refresco, y ello nos facilito mucho nuestro rapido avance, pues apenas descansabamos.

Fue en esos momentos cuando pude averiguar mas acerca del ataque, gracias a mi segunda vision pude caer en un doloroso trance, y ver lo ocurrido en Usûlun. Visiones de fuego y dolor, sangre y destruccion se cernian sobre mi pueblo, una criatura negra, con enormes garras y vuelo negro quemaba y atacaba a las gentes de Usûlun. La Guardia intentaba hacerle frente, pero esta la superaba con creces, no siendo rival para la maldita criatura. La vision de Grajo en las puertas de mi casa, con Calabdur agarrado con un brazo, y una espada en la otra me estremecio y me provoco mas dolor que cualquier herida que me hayan provocado. No fue hasta la segunda noche cuando mi vision nos tranquilizo…. El Campeon de Varda, el cual se retiro hace tiempo de los problemas del mundo, accedio como favor a velar por nuestro pueblo en nuestra ausencia, y fue el quien portando un poder que pocos recuerdan en esta tierra vencio a la oscura criatura. Jamas podre agradecercelo tanto.

Las peripecias que tuvimos q hacer para llegar a Usûlun las obviare, pues no queriamos volver a pisar el Calamidad. Despues de un tiempo que se nos hizo eterno, aun sabiendo que mi pueblo esta ya a salvo, llegamos a Usûlun.

Lo que descubrimos a partir de ese dia y las decisiones que tomo el consejo os lo narrare otro dia, pues mis ojos estan ya cansados y apenas acierto a escribir bajo la tenu luz de la vela. El frio y el cansancio ganan por momentos, espero que el amaecer nos traiga esperanza. Tras una breve oracion guardo mis utensilios de escritura y dedico una mirada a las sombras, donde aunque no lo vea, se que Adrahil permace en guardia. Y arrebujandome contra la manta helada cierro los ojos.

Escudo y fuego

De nuevo siento cada hueso de mi cuerpo al quebrarse, cada músculo liberando toda la tensión a causa de la profundidad de los cortes… El terrible dolor de cabeza me nubla poco a poco la visión, el sentido del combate…el yelmo del portador se me hace casi insoportable. Pero a pesar de todo soy consciente de donde me encuentro y aunque parezca mentira mi adversario no ha penetrado mis defensas….aun.

Durante unos breves instantes recuerdo como llegue a esa situación, el rápido pero infructuoso asalto a la mansión de los Graben, donde los enanos, autenticas rocas en combate cerrado y pésimos escaladores alertaron a la guardia, aunque logramos acabar con ella rápidamente…Las imagines se me cruzan y mezclan en un sin sentido combate en el tejado de la mansión, donde solo a fuerza de voluntad repelíamos los continuos ataques de los innumerables Graben.

Cada uno con en su batalla particular, ya que al ser superados en numero, la supervivencia cobro tintes dramáticos.  Lo poco que recuerdo a continuación es deslizarme hacia el interior de la mansión buscando dos cosas, primero buscar un segundo frente y segundo un posible lugar  seguro, pues poco duraríamos si seguíamos manteniendo el combate en tan precario y amplio terreno.

Un nuevo golpe, mi escudo torre negro como la noche y tachonado de enormes púas detiene el terrible golpe que me hace retroceder unos pies, pero rápidamente recupero la posición. Ese terrible golpe me hace reaccionar y ser consciente de mi situación, alejando con un grito y apretando la mandíbula toda esa vorágine de imágenes me concentro en el combate y en el ser que se encuentra enfrente de mí, donde una espada cuelga de un brazo inerte y con el otro blande un hacha con terrible fuerza. Me encuentro en el interior de la mansión, en un amplio pasillo donde, después de abatir a dos Graben, me enfrento a Ezequiel, y a causa de los terribles golpes de este me obliga a retroceder hasta la entrada de una habitación, donde mantengo la posición. Aunque el combate solo dura minutos, parece eterno. Mi adversario es extremadamente fuerte y rápido, y gracias a que le he dejado inútil un brazo mi resistencia se me hace un poco más liviana. Pero no solo sus golpes hacen temblar mi escudo, sino que si su arma logra rasgar mi carne, una parte de mi alma es absorbida, me debilita…Una fila de Graben, como marionetas manejadas por dedos oscuros, esperan su turno para enfrentarse al templario de Varda. Solo puedo esperar a que mis compañeros vengan, pues solo es cuestión de tiempo que superen mi guardia.

El tiempo permanece parado ¿?..El sudor que me cae por el rostro se mezcla con el de mi  sangre. Los gritos de mis compañeros en el tejado, el ruido de metal contra metal y el olor a sangre y humo hacen de este un duro combate, donde siento como poco a poco siento que el cansancio se apodera de mi, cosa que no ocurre con nuestros adversarios, que parece que podrían permanecer combatiendo un tiempo indefinido.

El casco sonriente del portador me permite ver unas sombras que se adentran por el pasillo lateral…usulunis, la figura de Gulthar y Adrahil son inconfundibles, y mas las recortadas de  Dîn y Dolin, seguidas de Forak. El combate se inclina favorable a los usulunis en un principio, acabando con Ezequiel y avanzando por el pasillo, abatiendo a los Graben y manteniéndolos entre el fuego. Fuerte es el coraje de los usulunis, su bravura hace tiempo que se demostró y ya no luchan por el honor del combate, sino por la supervivencia y por ver un nuevo amanecer. Las espadas y mazas de estos son acompañados por el crujir de huesos, y aunque inmunes al dolor, sus cuerpos caen en el pasillo inertes.

Dîn y Dolin avanzan, pero una terrible criatura les hace frente y los detiene, su figura es pequeña, y con el fulgor rojizo que se asoma por las escaleras, la hace poseedora de una imagen realmente amenazadora. Los golpes devastadores de esta nueva criatura hacen retroceder poco a poco a nuestros valientes enanos, que aun sabiendo de su inferioridad, intentan mantener la posición. El único usuluni capaz de detenerla, que no vencerla, soy yo, viendo como son de terribles los golpes que descarga sobre los enanos y su habilidad, decido hacer una defensa férrea y emplear toda mi capacidad como maestro de escudos, así que envaino la negra espada ancha y saco la enorme red verde que me sirve como escudo. Así que con el escudo torre en el brazo izquierdo y la enorme red en el derecho me dirijo a relevar a los valiente enanos, mientras Adrahil y Forak defienden la ventana del pasillo por el que hemos accedido y Gulthar da buena cuenta de los pocos Graben que se interponen entre nosotros.

Al llegar a la posición de los enanos, veo las condiciones de estos, la fortaleza de ambos esta muy mermada, el suelo de vieja madera esta cubierto de la sangre de los enanos, y su madera se vuelve mas negra aun, como si absorbiese la sangre de estos. Los antes fornidos hombros parecen soportar una carga ya demasiada grande. Aprovechando un momento que Dîn es golpeado avanzo y me enfrento a la criatura, el calor del fuego ya se percibe detrás de esta, el humo penetra en mis sentidos mezclándose con el olor a carne quemada, seguramente el fuego ha consumido gran parte de los Graben que permanecían atrás, y parte de la estructura de la casa.

Marieta, que así se llamaba esta criatura , sin ningún ápice de temor al fuego o sentimiento alguno de dolor , empieza a descargar sobre mi unos terribles golpes, mas aun que el propio Ezequiel, y mientras descarga el primer golpe pronuncia unas terribles palabras: “Yo soy la primera “. Estas terribles palabras resuenan en mi mente mientras tanto el escudo como la red detienen cada uno de sus ataques, mantengo firmemente la posición, pero debo emplearme al cien por cien en la defensa y en parar cada uno de sus golpes, impidiéndome el contraataque. Si, ella es la primera del linaje de los Graben, pero este oscuro linaje no se enfrento jamás con los usulunis, nuca se enfrento con adversarios con tanto coraje y determinación.

El fuego avanza como en una pradera seca, la vieja y descuidada estructura de la mansión hacen un combustible perfecto, que engulle poco a poco y de forma irremediable a los últimos Graben que permanecen detrás de Marieta, la imagen no puede ser mas escalofriante, ver como el fuego consume sus carnes, y estos no emiten ni un sonido de dolor, ni una queja, simplemente permanecen a la espera de poder encontrar un hueco por el que atravesar mi guardia, mientras el fuego lenta pero inexorablemente va consumiendo madera, carne y hueso… el momento en que Marieta atravesaría mi defensa no llego, y con la ayuda de Dîn y Dolin, la obligábamos a ser abrazada por el fuego en varias ocasiones, y aun ardiendo seguía golpeando con terrible furia mis escudos. En el ultimo empujón hacia el fuego, retrocedimos lo justo para poder golpear a la ardiente Marieta, y así fue como por fin los usulunis acabaron con “la primera de los Graben”, y con la terrible maldición de los Graben, el ruido ensordecedor del ala oeste de la mansión nos apremio a abandonar esta y buscar el refugio del bosque, allí vimos como los pocos Graben que permanecían en los alrededores perdían fuerza y se desmoronaban, como si Marieta o quizás la mansión fuesen su sustento, oscuras alianzas debieron firmarse en esa mansión consumida ahora por las esquirlas de Dîn.

Una vez restauradas las heridas más apremiantes, nos dirigimos sin demora al Calamidad, donde allí nuestra aventura al norte dio un giro vertiginoso. Pero no será Sunthas quien os narre lo que ocurrió a continuación, sino alguien mas versado en las palabras, donde su pluma a veces parece que cobra vida propia y nos describe con sus palabras como si nuestros propios pies pisaran esa misma tierra.

No corresponde a Sunthas Espinonegro el honor de narrar lo ocurrido a continuación, sino a alguien que permaneciendo en las sombras es conocedor de todo.El posadero de Los Cinco Gatos.

El Defensor del Calamidad

Graben…esa palabra difícilmente la olvidaremos. Dificilmente olvidaremos el nombre de un linaje maldito, el nombre de una familia oscura. De cómo los conocimos y como nos enfrentamos a ellos será el contenido de mis próximos relatos, los cuales empiezan como todos, con unos momentos de tranquilidad, los cuales últimamente escasean y son verdaderamente esperados, acompañado de mis amigos y un buen fuego. Levanto un momento la vista del papiro arrugado y me fijo en el crepitar del fuego, esas llamas rojas y enfurecidas me hacen recordar claramente lo sucedido cuando el Calamidad llego al pueblo de —————–, y lo que desencadenamos en ese momento y en los días sucesivos nos perseguirá siempre.
Ya sabeis lo peculiar que es el Calamidad y su tripulación, sobre todo su capitán Vengaree.Al igual como conoceis a cada miembro de este grupo, unidos no solo por un objetivo común, sino por un comienzo , mucho mas importante. Quizas habrá momentos en que nos juzguéis por los actos que cometeremos o q hemos cometido, pero que sepáis que la carga que llevamos no es liviana, y no se deben juzgar actos del pasado con los ojos del presente.
Comenzare con el recibimiento que tuvimos al desembarcar del Barco Negro. Un numeroso grupo de hombres embozados esperaban en el muelle, el cual sin luces y sin ningún otra alma les daba una imagen siniestra, delante de todos ellos, un hombre de pie, en actitud desafiante y firme nos esperaba. La conversasion fue breve y creo que innecesaria, ambos sabíamos de antemano que pasaría. El exigia que Vengaree abandonase el barco y se entregase a ellos, nosotros que se apartases y nos dejasen pasar, por supuesto Vengaree permanecería en el Calamidad. El combate no fue demasiado largo, todos nosotros íbamos preparados para ello, aunque desconocíamos la verdadera naturaleza de nuestro adversario. Pero cometimos un fallo…uno de ellos logro escapar, y ese seria el principio del terrible desenlace que sufrió el capitán del Calamidad y toda su tripulación.,
En nuestro afán de encontrar a la familia de los tres desdichados dejamos al Calamidad sin apenas defensas, solo sus oficiales y Dolin eran expertos guerreros….esa decisión la lamentaríamos. Tuvimos otro encuentro con los Graben, ya avisados de nuestra llegada y nuestra apreciable fuerza. Intentaron rodearnos, pero gracias a las habilidades de Adrahil lo evitamos y nos hicimos fuertes en la casa de la familia de la pequeña dueña del sudario rojo.
Una vez mas salimos victoriosos del combate, pues lo planeamos bien y usamos una buena estrategia. Mientras Forak, Dîn y yo nos hicimos fuertes en la entrada de la casa, parapetados con muebles, Adrahil y Gulthar hacían honor a su habilidad con el arco y ballesta.
Despues del combate fuimos de nuevo al Calamidad con la familia, con la idea de dejarlos a salvo en el barco, quizás un pensamiento demasiado esperanzador. Pocas veces he visto el rostro de la pesadumbre, el dolor y el sufrimiento en el rostro de mis amigos como en ese momento. Nadie nos salió a recibir, ni una luz nos ilumino el camino hacia la escala, el sordo murmullo del agua acariciando el caso del barco era nuestro único recibimiento. Lo que olimos fue el olor a sangre, el aire estaba cargado de dolor y gritos…la cubierta del Calamidad yacia vacia, como un barco fantasma… Nos miramos, una terrible certeza nos lleno a todos, y haciendo caso omiso a lo que la prudencia nos aconsejaba, bajamos corriendo las escaleras hacia el interior del barco, buscando ansiadamente cualquier signo de vida, cualquier ruido que nos anunciase un atisvo de esperanza, esperanzas y deseos vacios, pues casi la totalidad de la tripulación yacia en sus camas, inertes, con un charco de sangre que empapaba su camastro, el cual dentro del Calamidad se convertiría en su mortaja. A ni uno de ellos encontramos con vida, y muy pocos con un arma en sus manos, el ataque había sido rápido y silencioso…
Con ansias de sangre y venganza seguimos buscando, por fin….encontramos al que seria el ultimo capitán del Calamidad, Vengaree…portando su hacha…rodeado de Graben, como una estatua de un antiguo héroe rodeados de vencidos, con la muerte de Vengaree se nos abrió una pequeña luz de esperanza, esperanza triste y dolorosa, al no descubrir los cuerpos de Dolin, Idris y Hardil. Dejando con delicadeza el que dejaría de ser capitán del Calamidad para convertirse en el Defensor del Calamidad, a un lado, levantamos con cuidado la puerta de Dos Lados, descubriendo a Dolin, Idris y Haldir….me es triste contar el encuentro, y aun mas doloroso ver como la esposa acariciaba y besaba el rostro del Defensor del Calamidad.
Vengaree defendió con su vida a su esposa, Haldir y Dolin…y con su vida expio todas sus acciones, pues no hay mayor perdón que el sacrificio. Jure que Vengaree volveria a pisar tierra firme… esa promesa inclumpida me perseguirá siempre.
Con la rabia y sed de venganza, nunca buenas aliadas, redoblamos esfuerzos en conocer aun mas a nuestros enemigos, pues distaban muchos de ser meros hombre. Nuestro descubrimiento fue terrible, una extraña runa grabada en su pecho lo hacia recipiente de un espíritu. Nuestra experiencia con estas cosas no es poca, ya que descubrimos los rituales de los Escarahai y nuestros encuentros con seres no mortales. Pero este descubrimiento nos llevo a una conclusión, si eran meros recipientes de criaturas muy poderosas, cualquier Graben podía ser un ser poderoso, daba igual su aspecto…. Y asi lo comprobamos mas tarde.
Dentro del doloroso momento, decidimos volver al pueblo e intentar acabar con los Graben, liberando al pueblo, pueblo que vive en una ignorancia completa. Idris y Haldir, permanecieron tras la puerta de los dos lados. Furiosos y con una terrible resolución volvimos al pueblo, después de unos descubrimientos por parte de Gulthar y Adrahil, descubrimos la mansión de los malditos Graben.
Una certeza permanece en mi cabeza, acabar con los Graben. Y una fe me impulsa a ello, una fe que me inunda devastadora,  sintiendo la fuerza por cada musculo de mi cuerpo me hace tener una resolución inamovible, soy el brazo ejecutor de Varda, soy el ultimo Templario de Varda…soy el baluarte de Varda y juro que teñiré el amanecer de rojo, aunque ello me lleve junto a ella.