De nuestro regreso a Lond Daer… (II)

Que gusto volver a compartir fuego con todos de nuevo, retomo la aventura como os deje la última vez, en un recodo del edificio de Lond Daer con un poco de aire viciado pero lo suficiente para poder respirar, en el decidimos que lo mejor era volver a la base durante el tiempo en que sanaran mis heridas y pedir a Forak que volviera al Calamidad y avisara de que tardaríamos algo en volver, de mientras y con tranquilidad los demás, se encargarían de investigar el edificio ahora que el ser maligno había perecido, Sunthas encontró una habitación dedicada a dar rituales a los dioses, y llegamos a la conclusión que este edificio tuvo que ser importante pues ya vimos que había protecciones en la entrada y que estaba sellado, mas ahora, cuando encontramos una gran sala dedicada a culto de la luz, yo mientras sanaba, comprobé que el edificio era solido y que los derrumbes aunque comunes eran pocos y que había aguantado bien para tener cuatro mil años de antigüedad, esta ciudad, tenía tanta historia que era una pena que estuviera bajo el agua, aunque no estaba forjada por enanos, no dejaba de estar bien construida, las manos humanas que la habían levantado eran expertas, una vez que sane, volvimos al recodo y Adrahil junto con Gulthar se adelantaron para comprobar que teníamos delante, encontraron una habitación con aire y un pasillo que salía de ella, y nos dirigimos a la habitación.

En esta habitación Gulthar con su increíble vista encontró una puerta disimulada perfectamente que había pasado inadvertida a la búsqueda minuciosa de todos nosotros, incluso la cerradura que poseía estaba tan bien oculta que no la habíamos percibido.

Tras unos intentos de abrirla cosa que nos parecía más que difícil, pues no llevábamos las herramientas necesarias, tuvimos entre todos una idea, uniendo nuestros conocimientos, dimos con la clave, ¡recordad esto usûlunis, somos la unión de nuestro grupo, lo que nos hace fuerte no es lo grandes, sabios y fuertes que somos individualmente que lo somos, sino que contamos además con la fuerza y el conocimientos de nuestros hermanos, eso es lo que nos hace de verdad invencibles frente al enemigo que se encuentra solo!, os contare como solucionamos la apertura de la cerradura, tras algunos intentos, la llenamos de agua y con un hechizo la congelamos manteniendo dentro la punta de la espada de Sunthas, una vez que el agua se congelo, con mucho cuidado la movimos para que se separara y entonces el bloque hiciera de llave, con lo que salto y entramos en una habitación que jamás podamos olvidar, nunca os podre relatar la belleza real de aquello que nuestros ojos vieron, un gran mosaico de pequeños cristales que sin un detallado estudio, eran imperceptibles construían una magnifica sala espejo, era tal la magnificencia de la sala que nos quedamos unos instantes asombrados por tanta belleza, mas no solo la belleza visual era lo increíble de la sala, se sentía una tranquilidad, una calma, en ella que superaba todo lo que hasta ese momento habíamos conocido, al menos yo, descubrimos que había imbuido en ella algo fuera de nuestro conocimiento, y que estaba relacionado con la música. Adrahil conocedor de los antiguos secretos del habla canto algunas canciones y la habitación parecía acompañarlo, entonces yo que como sabéis, durante el tiempo que me dedique a las artes y no sali de aventuras obtuve algunos conocimientos en canto y música elabore unas canciones, y de pronto me sentí en éxtasis acompañado por una magia, transportado a una calma increíble, desde entonces me siento como si alguien me hubiera regalado un conocimiento sobre la música y el compas con el que os espero daros alegrías en estas noches de invierno, dejamos con alegría esa sala tal y como la encontramos, con el anhelo de volver a ella algún dia, y nos dispusimos a seguir el pasadizo que había al final de la habitación.

Entramos en él y tras unos minutos de difícil avance nos encontramos que descendia a lo que Adrahil nos confirmo como las cloacas de la ciudad.

Cloacas llenas de peligros, no solo los que estaban allí esperándonos sino algunos internos, como ya os contare, aquellos que vienen con nosotros, y que pueden provocar tantos males como los propios enemigos, algunos ya habréis escuchado los relatos de Sunthas y algo sabréis mañana por la noche os contare mas y sabréis porque uno debe de conocer sus límites, y que males conlleva no tenerlos claros, descansad bien usûlunis, el día será largo y la noche promete emociones fuertes…

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