Escudo y emblema de Usulun

El Emblema de Usulun consta de un Escudo Torre, en memoria al arma más mortifera de los templarios. Sobre fondo, separado en Diagonal, verde y blanco en señal de hermanamiento entre las tierras de Rohan y de Gondor.

– Siete estrellas de plata, señalan la importancia de Elbereth, en la vida de los Usulunis.
– Un árbol de plata en recuerdo a las ruinas de Setmaenen y sus maravillosas aguas.
– Rodeando el tronco del árbol de plata una banda de duelo recuerda al desaparecido Reino de Arnor como Símbolo del hermanamiento con los Montaraces del Norte.
– Un Martillo de oro que simboliza la unidad con el pueblo Enano.

En una fría mañana de Febrero El estandarte de Usulun ondeó desafiando al viento y al frío y todos los presentes recordaron a sus amigos ausentes, el maestro Dîn, el alegre Gulthar, el piadoso Sunthas, el fiel Adrahil y el imprevisible Fôrak. Y de todas las gargantas surgió un canto que inflamó sus corazones y se elevó al cielo, rogando a la dama Elbereth que sus amigos estuvieran sanos y salvos.

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Lond Daer y el reencuentro.

Mi intención era narraros los combates de Lond Daer, y sin embargo la injusticia de Vengaree ha ocupado mis pensamientos. Ya expuesto lo que pienso al respecto, os contare como fue la aventura de los usulunis en las ruinas de la ciudad sumergida.

Después de muchos esfuerzos para intentar explorar los túneles sumergidos, buscandolas ansiadas bolsas de aire que nos permitirian continuar, logramos llegar a la antigua criatura que nos expulso hace 8 años, pero el combate fue muy distinto, si bien, se enzarzó con Dîn, que era el que abría la marcha, una vez que llegamos los demás, el resultado del combate fue de parte de los usulunis, aunque nos encontrabamos en su medio, otros combates que hemos entablado también bajo el mar, nos ha enseñado como actuar en tales circunstancias y como potenciar nuestras ya mermadas habilidades.La criatura arrastro a nuestro amigo Dîn hacia el fondo de la sala,impiendole su defensa y acabando con el poco aire que le quedaba, yo iba a continuacion que mi compañero y me lance hacia la criatura, aunque todo buen experto en armas o guerrero curtido sabe que un escudo es posible la peor arma para luchar sumergido, fue impresionantemente eficaz, el ver a mi amigo apresado por las garras de la criatura, me lleno de fuerza, y asi un arma inutil se convirtio en la pesadilla de la criatura, desplazando el agua con una tremenda fuerza golpee a la criatura varias veces contra la pared de la sala, obligandola a soltar su fornida presa, el combate como ya he dicho se decanto por los usulunis, victoria.

Continuamos la exploracion, despues de recuperarfuerzas. Nos llevo a descubrir una extraña habitación, dedicada al arte de la música y el canto, a todos nos asombro y maravillo, pero sobre todo a Dîn, hace años que los estudios de mi amigo lo alejaron del entrenamiento en combate y de las armas, pero se ha hecho erudito en otras artes, aun conociéndolo tanto, me resulta extraño y agradable ver como de un cuerpo, forjado en batallas , descendiente sin duda de alguna noble casa khuzdu, puede brotar una voz tan bella, durante el tiempo que duro su canto sentimos de nuevo el hogar y la calidez de los seres queridos, gracias a Dîn, encontramos en las ruinas de Lond Daer, un trozo de Usûlun.

Después nos adentramos en unos extraños túneles, que Adrahil identifico como las antiguas alcantarillas de la ciudad, donde crecían un musgo y como dueños de ese musgo, miles de insectos gigantescos poblaban los túneles, estuvimos pensando en cómo pasar, analizando la situación y pensando en posibles acciones, Adrahil pensó de inmediato en el fuego, creo q en el fondo tiene un problema con eso, se su habilidad con el fuego es mayor que el de otras personas, pero creo también que su deseo de usarlo le impide ver otras opciones. Decidimos usar unas extrañas botellas y el fuego, en cierto modo fue bien, aunque una vez más, un compañero pudo ser el causante de la muerte de otro. Dîn a veces no reconoces q su capacidad combativa no está al nivel de Gulthar o mío, y se arriesga más de la cuenta, q por consiguiente, nos arriesga a todos. Su deseo de entrar en combate junto a sus compañeros lo ennoblece, aun sabiendo sus carencias, pero otras acciones del mismo estilo,pueden desencadenar en una desgracia.

El sacrifico su senda del guerrero para fortalecer las casas de Usûlun, ayudar a sus gentes en nuestras largar partidas y en adentrarse en los estudios de la alquimia, que tan buenos resultados nos han dado. Si queremos sobrevivir, debemos ser conscientes de nuestras capacidades y habilidades, no debemos tentar la suerte, porque somos usulunis, no dejamos a nadie atrás, si uno cae, caemos todos.

Del túnel, en un momento determinado, surgió un esqueleto lleno del extraño musgo que nos impidio el paso, pero de movimientos torpes, ya que el tunel era estrecho solo podia combatir uno, yo era quien abria la marcha en ese momento, pero no fue adversario para mí. Aunque algo me golpeo en la espalda, afortunadamente reboto sobre mi negra armadura, era un hacha arrojadiza lanzada por Dîn. Creo a veces que sus largas horas bajo las velas, estudiando viejos pergaminos y entre tantos estraños vapores le han nublado su juicio como combatiente. ¿Como lanzarle un hacha arrojadiza a un enemigo estando yo delante? yo le ofrecia a mi adversario una cobertura casi total, solo conozco a una persona que lo haya hecho, Gulthar, el del ojo agudo. Tendre que hablar con mi viejo amigo y animarle atener paciencia, hasta que coja la formacion que tenia antes, sin duda esta oxidado, y debe retener sus ansias de entrar en combate, si con ello pone en peligro la vida de los demas. Debe saber esperar, entrenarse y estoy seguro que los enemigos volveran a temer el brazo de Dîn, portador de la maza de las 7 piedras.

Sin embargo un camafeo portaba, el cual un bello retrato de mujer de nobles facciones tenia,sin duda de otros años de felicidad, así que decidí coger sus restos y darle una sagrada sepultura, ese es el tipo de cosas q se me ocurren, siempre intentando hacer lo correcto y lo noble… lo q temo, es q algún día esas acciones traerán problemas a otros…

Seguimos inspeccionando el túnel, no sin antes hacer una escala en el Calamidad, para contar lo acontecido y descansar cómodamente, y por supuesto tranquilizar a nuestros compañeros.
De nuevo nos sumergimos en las frías aguas, y llegamos a un punto ya conocido de la primera vez. En la sala, cuatro estatuas de piedra y un extraño ser translucido presencian el descenso de los usulunis. Adrahil descubrio que la sala está llenas de trampas, la sala tambien poseia monticulos de escombros, que nos podrian servir de lugares seguros. Mientras Dîn y yo esperabamos a los demas que iban descendiendo, decidi lanzarla red a una de las estatuas, pues recordabamos que estan volvian a la vida al detectar la presencia de extraños. Mientras mi red se entrelazaba en la cintura de la estatua mas proxima, Adrahil y Gulthar tomaban posiciones en la sala, evitando toda trampa que era detectada por el montazar.
Fue en ese momento cuando las cuatro estatuas volvieron a la vida y con una velocidad sobrehumana se nos acercaron, falnqueandonos. Deje caer la red al suelo, dejandosela a Dîn, mientras saltaba a uno de los montones de escombros y entablaba combate con la estatua de mi red. Mientras Gulthar se posicionaba en otro monton y Adrahil sacaba el arco largo de La Llama Blanca. Dîn cogio la red y entendio perfectamente mis intenciones, asi que agarrando fuertemente la red y combinandolo con un golpe de mi escudo logramos derribar a una de las estatuas que tras un sonido sordo golpeo duramente el suelo, haciendo saltar esquirlas y pequeñas piedras.
Yo me enfrente a otras dos estatuas. Adrahil perforaba la dura piedra de las estatuas y mantenia la concentracion para la deteccion de las trampas. Dîn saco su maza de piedra y con tremendos golpes golpeaba piedra contra piedra, la piedra de Setmaenen quebraba la piedra animada de Lon Daer. Gulthar, el agil, salto de su posicion de un monticulo de escombros y cayo encima de la estatua derribada, su puño oscuro y su terrible daga daban buena cuenta de nuestro enemigo. Consegui mantener a raya mis dos nuevos adversarion, pero sus golpes, lograron penetrar mi defensa, y descubri el motivo, poseian una tremenda fuerza y velocidad, y me inflingieron severos daños,decidi recular y recuperarme, ya que el permanecer en el combate complicaria la situacion de mis compañeros.
Todos enfrascados en el frenesi de la batalla, olvidamos el extraños ser fantasmagorico que se encontraba en la sala. Este intento sorprender a Gulthar, ese fue el principio de su fin , ¿como sorprender a un felino? Gulthar se percato de la emboscada y se enfrento a el, sus tremendos golpes dieron buena cuenta del nuevo enemigo, y al caer, las estatuas dejaron de moverse, sin duda era este ser el que ejercia el control sobre ellas.
Despues de recuperarnos decidimos continuar con nuestra exploracion.

Chasquido y Revelaciones.

Lond Daer, recuerdo claramente ese nombre, aquellas ruinas malditas, sepultadas bajo la ira del mar desde hace cientos de años.
Hace 8 años, poco tiempo después de que las primeras carretas se asentaran en Usûlun, partimos Gulthar, Dîn y Sunthas, para descubrir los tesoros escondidos en aquellas ruinas. Poco encontramos entonces, un puñado de monedas y un extraño candelabro que Gulthar recogió más bien por despecho, cosas de él… Y tuvimos que huir, los usulunis corriendo, una imagen que no concuerda con los relatos de unos años para acá. Poco queda ya de los años jovenes de esos tres aventureros. Todos han crecido , tanto en experiencia como en razonamiento, nuestras acciones son mas comedidas, mas estudiadas y no nos abalanzamos al combate con el espíritu del joven , sino con el temple de los años, con el orgullo de un pueblo, con la esperanza de la victoria y sabiendo que cada uno, a su modo, se sacrificara por la victoria.
Desde que partimos de Dol Amroth, hemos pasado las calamidades, y nunca mejor dicho, de la dureza del mar, pues aunque la tierra se conquista y se coloniza, no hay ser que reclame para si mismo el mar, dueño de sí mismo y de nadie más. Combatimos con criaturas de la noche, con sierpes gigantes, con espectros ansiosos de venganza….y de todos ellos hemos sobrevivido, sin embargo muchos de los valientes marineros perecieron , muchos de ellos caídos y reclamados por el mar, como tributo por permitir que el Calamidad quiebre sus aguas. Por todos aquellos marinos, que siguiéndonos perecieron ,orare un canto por sus almas, algunos de ellos fueron castigados por Vengaree, azotados en la cubierta del barco que sería su tumba, trágico destino… Desapruebo totalmente ese castigo, ya transmití ese pensamiento al capitán, pero él siguió las leyes del mar, castigando a aquellos que salieron huyendo de las criaturas de la noche… Muchos valientes he conocido, que con el corazón amedrentado, han huido de un enemigo, pero ya repuestos han emprendido ferozmente la batalla, sin ir más lejos mi amigo Gulthar en la ciénaga de los muertos, se como es el , nunca abandonaría el combate ni huira, pero hay criaturas que siembran el temor en los corazones más duros y ¿es por eso que merecen el roce del látigo?, pienso que no. Cada cual afronta los temores como puede, y creo que el látigo no es la mejor forma de mostrarles el camino. Pienso, si aquellos marineros, castigados por el látigo de Vengaree, por huir de una criatura de tal naturaleza….¿que merece el mismo capitán? por arrojar los ataúdes de tres inocentes por la borda, dándole tan funesto funeral ….¿cuantos latigazos? …. Aquel que no domina su miedo, y que su alma es amedrentada de tal forma, es azotado por las leyes del mar, y ¿aquel que rompe las leyes más sagradas? Y ¿aquel que no permite dar descanso a los difuntos? Y ¿aquel q sumerge en el mar, a hijos, maridos y esposas? …Bueno, dejemos al capitán, que ya carga con su culpa, aunque sin embargo, el castigo lo padecen cualquiera que pise el Calamidad. En ello pensamos los usulunis, que una sabiendo la naturaleza del capitán, sus hombres no merecen tal castigo, ni su esposa, ya es hora que la maldición del Calamidad se termine. Ya es hora que despues de tres años, el capitan del Calamidad Vengaree pueda bajar a tierra.
En mis sueños hable con los tres pobres dueños de los ataúdes, mancillados por las manos del capitan, y profanados por el oscuro mar, pues un sudario rojo asomaba entre las rotas tablas de la mortaja, un sudario rojo como prenda de cariño de unos padres a una hija, un sudario rojo como testigo . Aquellos tres que fueron rescatados del oscuro abrazo del mar. Todos descansan en las bodegas del Calamidad, esperando que la tierra cálida les del el último suspiro que todos necesitan.
Ellos me prometieron descargar de culpa al capitan, y yo prometi darles el descanso que merecen. Por mi honor lo jure, sabiendo que mis compañeros, incluso Forak Sangresucia , aprueban y se comprometen como si de sus labios salieran las mismas palabras que yo pronuncie: “Lo juro, descansareis en paz”

7. Sobre Lond Daer

Después de casi dos semanas de dura navegación alcanzaron uno de sus destinos pues que seguro que recordarás, fiel lector, como los usuluni supieron que el capitán Vengaree había arrojado los cuerpos de los ahora aparecidos al fondo del mar y que desde entonces éstos asolaban sus sueños. Sabed también que gracias a su gran destreza y determinación rescataron los cajones con su humano contenido y les dieron temporal descanso en la última cubierta y que los rostros de los marinos destilaban miedo y superstición como el vino se destila de la uva. Fueron días difíciles pues a cada hombre le tocaba enfrentarse con sus miedos más íntimos, aquellos que ni siquiera sus fieles o infieles esposas sabían, ni siquiera sus hermanos de sangre, la incertidumbre habitaba en la vigilia de cada marino.

Así pues aún llegaron a la desembocadura del Gwathló, el Aguagrís, donde antaño se encontró la orgullosa ciudad de Lond Daer, el puerto de entrada de los hombres de Númenor en Eriador, hundida y abandonada desde la caída de la antigua poderosa isla. Aquellas ruinas sepultas bajo agua habían sido siempre una espina clavada en el costado de los usuluni pues ocho antes habían intentado extraer sus secretos y fracasaron en el intento con la moral y el ánimo rotos.

Entonces y una vez más, armados con la sabiduría y experiencia que habían atesorado en los duros viajes en los hollaron sendas lejanas y peligrosas, caminos que nunca jamás habían soñado con alcanzar. Armados pues con esa fuerza descendieron a las negras profundidades y usaron toda su astucia en penetrarlas, en forzar su entrada y así fue como descubrieron muchos de sus secretos, de los tesoros dejados atrás en la huída, los sepultados en oscuros sótanos; lucharon contra espectros y tumularios, contra hordas de insectos, contra el aire viciado, contra imágenes de piedra vueltas a la vida, contra todo. Y al final, marcharon triunfantes pues encontraron el mayor de los tesoros y resolvieron el mayor de los misterios que encerraban las ruinas.

La habitación de mithril volvería a Usûlun.

6. La Sierpe Negra

Bien les quedaba claro a todos desde hacía tiempo que el Calamidad no era un barco corriente, parecía estar siempre rodeado de una bruma preternatural y ni siquiera en los días claros y soleados podía desembarazarse de esa sensación pegajosa de la niebla, como si ésta abrazase al navío negro como una amante despechada, con amor y odio. Los días transcurrían tediosamente mientras remontaban la costa, sólo las conversaciones con Dolin y Forak parecían animar lo que otrora era el aburrimiento que emanaba de la inacción. Ni observar el horizonte, ni trabajar en cubierta, ni pasear mientras llovía a mares, nada parecía aliviar esa sensación de nerviosismo, de ser observado que los perseguía. Aquellas cuatro maderas habían dejado de ser un refugio para convertirse en una prisión.

Y así una aciaga noche se apercibieron de una extraña tormenta que se acercaba a una velocidad anormal, una mancha de oscuridad sobre el manto de estrellas y dos rojizas luces como toda señal. Entonces y sólo cuando la tormenta sobrenatural cayó sobre el barco comenzó lo que Dîn recordaría como la lucha más dura que jamás tuvo, una enorme serpiente negra embestía el Calamidad envuelta en la oscuridad más profunda y en la más terrible de las galernas.

Ni siquiera el brazo titánico de Sunthas, ni los golpes certeros de Gulthar, ni el arco de Adrahil y ni, horror, la maza de Dîn fueron capaces de hacerle más que los más pequeños rasguños a la criatura del abismo. El Calamidad se bamboleaba al ritmo de las embestidas y golpes y los marinos con el rostro espantado de terror golpeaban al horror abisal con la fuerza que otorgaba la desesperación. La lucha devengaba en derrota, heridos y ateridos de frío, no tenían más razón de ser que sus armas y el resto del mundo no existía, sólo respiraban para alzar el brazo una vez más, para tensar el arco un vez más, para sangrar hasta morir.

Pero la solución vino de la forma más sencilla, pues Vengaree, Idris y Haldir supieron leer el combate como los viejos lobos de mar y refugiados en la segunda cubierta golpearon hasta despellejarse las manos el vientre de la serpiente a través de la escalera que bajaba. Al albor de la galerna que la rodeaba y a salvo de sus ataques la golpearon con gritos que luchaban contra el estruendo sobre ellos y con cada hachazo pusieron todo su empeño, hasta un pedacito de alma dijo la dulce Idris, pues con cada uno de ellos se jugaban no solo la vida sino la salvación a la condenación a bordo de este barco.

Los Sueños y Pesadillas

“Tratare de, en cierta forma, plasmar en este viejo papiro, todos aquellos sueños que voluntaria o involuntariamente invaden mis noches y mis dias, y que en la medida de lo posible, guia mis pasos en los momentos de incertidumbre. No solo aquellos sueños que se me muestran como un rio cristalino en una mañana fria, sino tambien aquellos pensamientos e ideas que me abordan cada dia.
Con esto intento que aquellos lectores que se muestren interesados en los pensamientos de un humilde templario encuentren en mis palabras, algun tipo de guia, luz o que simplemente no cometan los mismos errores que yo he cometido.
Hablare de personas, sus ideas y acciones, asi como de situaciones en las que nos hemos encontrado y lugares y criaturas que ni pensaba que existian, pero como dice mi amigo Adrahil, “hay criaturas en este mundo que aun no se nos han mostrado”, y creo que los usulunis poseemos cierta curiosidad del destino, en descubrir dia a dia de que estamos hecho.
Dejo estas palabras escritas bajo un cielo estrellado y frio, en la cubierta del extraño barco en el que llevamos casi 4 semanas, llamado el Calamidad. Intentare en la medida de lo posible, y cuando las circunstancias me lo permitan, seguir con estas narraciones, para que quede constancia que una vez mas, el destino no esta escrito, lo forjamos.”

“A Elbereth! Gilthoniel!¡O Elbereth! ¡Prendedora de estrellas!

silivren penna mírielblanca deslumbrante, bajando, centelleando como una joya,

o menel aglar elenath!¡la gloria de la hueste celestial!

Na-chaered palan-dírielHabiendo mirado fijamente lejoso

galadhremmin ennorath,desde las tierras tejidas de árboles de la Tierra Media,

Fanuilos, le linnathona vos, La Eternamente Blanca, te cantaré,

nef aear, sí nef aearon!

desde este lado de la mar, ¡acá en este lado del océano!”

Ni mucho menos quiero emular el formidable trabajo de Dîn, que en su diario transmite el casi dia a dia de nuestro viaje, sus datos son precisos y su narracion digna de un bardo.

De la tripulación del famoso pirata rojo de Gondor…

Tras pasar el cabo, tuvimos la necesidad de parar, los daños aunque mínimos en el barco, se pagaron con vidas de la tripulación, esta tripulación que está siendo diezmada en este viaje.

Al llegar el día, divisamos un estandarte especial en medio del cementerio de barcos, un estandarte con historia, que seguro que Adrahil os habrá contado, un famoso corso de Gondor, y decimos visitar el navío, cual sorpresa la nuestra, cuando nos encontramos con el capitán y su tripulación demacrados y exhaustos, pálidos y desfallecidos por las penurias del naufragio, el barco destrozado, mis compañeros implacables en la búsqueda , el avance del bien y la luz pronto se ofrecieron a ayudar a estos pobres náufragos, yo sin embargo, aunque proceso la misma fe que ellos, soy algo mas cauto, algo mo me gustaba, no se si dependía de mi adversidad al agua, pero como era posible que esos hombres estuvieran vivos tanto tiempo en esas condiciones,.

Así se lo manifesté a los compañeros, ellos usaron sus conocimientos para curar, a la vez que intuir como estaban de salud, la conclusión fue que, estaban muy fríos, pero que el agua produce bajadas de calor, y eso era normal.

Yo seguía dudando, no me sentía a gusto con estos pobres náufragos, pero aun así los llevamos al Calamidad, una vez acomodados, se echaron a dormir directamente, excusando su falta de hambre por su cansancio, mis compañeros decidieron volver al barco a ver que podían encontrar, pues la información del cuaderno de bitácora no habíamos podido conseguirla, mientras yo que seguía empeñado en que algo no iva bien, monte guardia con mi mazo, delante del camarote donde dormían.

Alabado Aüle, que tomo mi mano, y me dio valor para soportar el sopor maldito y el espantoso espectáculo que se alzo delante de mí cuando esos náufragos se convirtieron en seres corruptos ávidos de sangre, la lucha enconada en el parapeto donde los espere, con la ayuda de Forak que cayó muy mal herido, que no dejo de luchar hasta el último momento(sigo sin perdonarle su traición pero no dejo de admirar el valor con el que se enfrenta a nuestros enemigos una y otra vez aunque tal vez jamás se lo diga, pero eso si caeré igual que el defendiéndolo si es necesario), justo cuando mis fuerzas me faltaban, muertos ya 19 de estos undead, faltando solo el capitán con el que me enfrentaba llegaron mis compañeros que tras escuchar a la lejanía el fragor del combate raudos dejaron la investigación y volvieron al barco. Conseguimos derrotar a todos. Por suerte, y tesón, la tripulación sobrevivió, pues si me hubiera quedado dormido como el resto nadie hubiera evitado la matanza que a seguro se hubiera producido…